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Combatir el estrés con un buen masaje en la espalda
Después de un duro día de trabajo, de
tensiones con los amigos o con nuestra pareja, lo que
realmente sería fantástico es llegar a casa
y encontrarnos con un buen baño relajante y alguien
dispuesto a hacernos un masaje en la espalda. Un sueño
fácil, pero primero debemos ser nosotros en ponerlo
en práctica con nuestra pareja.
Gracia Elvira / Mujer Actual
Como hemos indicado en otros artículos referidos
a masajes relajantes en distintas partes del cuerpo, lo
fundamental para iniciar el masaje es que adoptemos una
postura cómoda al lado de nuestro compañero,
acto seguido debemos utilizar un aceite para untar nuestras
manos y de esta forma facilitar su deslizamiento por la
piel. En este caso, daremos unas pautas sencillas para
efectuar un masaje de espalda que conseguirá relajar
todos los músculos.
•
En
primer lugar nos arrodillaremos a un lado de nuestro compañero/a,
el cual estará tumbado boca abajo. Empezamos el
masaje con ambas manos en uno de los glúteos haciendo
como si amasáramos, dando pequeños empujones
y también comprimiendo a la vez.
•
Ascender
un poco con las manos y colocarlas al final de la columna
vertebral, justo encima de los glúteos y repetir
los movimientos que hicimos en el glúteo, ir subiendo
poco a poco hasta el cuello, aquí procuraremos
no hacer movimientos demasiado agresivos ya que la zona
es más sensible.
•
Una
vez llegados a este punto, volvemos a bajar hacia el otro
glúteo y repetiremos la misma operación,
amasamiento, compresión y empujar la piel e ir
subiendo hacia el cuello realizando los mismos movimientos.
Una vez aquí, apoyaremos las yemas de los dos pulgares
a ambos lados de la columna, acto seguido vamos bajando
poco a poco con movimientos rápidos de nuestros
pulgares.
•
Al
llegar al final de la columna vertebral nos detendremos
un momento presionando con los pulgares a ambos lados
de ésta y extendiendo ampliamente las manos alrededor
de las caderas.
•
Ahora
cambiamos nuestra posición y nos colocamos de rodillas
frente a nuestro compañero/a, de forma que tengamos
su cabeza entre nuestras piernas, de esta forma podremos
trabajar la columna desde el cuello hasta la zona sacra.
Colocamos los dedos pulgares en la zona alta de la columna,
justo debajo del cuello, de forma que estén uno
debajo del otro e iremos bajando progresivamente, presionando
con los dos dedos encima de la columna, volvemos a subir
y repetimos el movimiento varias veces.
•
Para
terminar el masaje, colocaremos las manos con los dedos
juntos sobre la zona media de la espalda, apoyándolas
durante unos segundos sin moverlas, lo que proporcionará
una sensación de calor agradable a nuestro compañero/a.
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